De la Simulación a los Simuladores Cuánticos y la Realidad Virtual (Un Futuro Diferente nº 103) por Oswaldo Enrique Faverón Patriau

September 16, 2019

De la Simulación a los Simuladores Cuánticos y la Realidad Virtual (Un Futuro Diferente nº 103) por Oswaldo Enrique Faverón Patriau

Titulo del libro: De la Simulación a los Simuladores Cuánticos y la Realidad Virtual (Un Futuro Diferente nº 103)

Autor: Oswaldo Enrique Faverón Patriau

Fecha de lanzamiento: June 3, 2017

Número de páginas: 89 páginas

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El lema «Más es diferente», alude a la necesidad de emplear nuevos métodos y herramientas de estudio a medida que la escala y complejidad de lo estudiado aumenta. Nosotros nos concentraremos en «Lo pequeño es diferente». Así nos centráremos en el mundo de la física cuántica.
Desde una perspectiva histórica, el control de los materiales llevó a dar el salto desde la «Edad de Piedra» hasta la «Edad del Hierro». Los simuladores cuánticos al permitirnos recrear múltiples situaciones, incluso las consideradas imposibles, se convierten en una herramienta invaluable para investigar lo que antes no se podía investigar. Por ejemplo, podría ayudarnos a controlar el movimiento de los electrones y muchas reacciones químicas, haciendo así posible lo hasta ahora imposible.
En un simulador cuántico, el tiempo y espacio, podrían ser controlados, librándolos de perturbaciones externas. Uno de los ejemplos más claros son los seres vivos, que viven fuera del equilibrio termodinámico gracias al constante aporte de energía externa. Las maneras en las que la naturaleza usa las fluctuaciones en torno a un estado estacionario son claves en los procesos de control. Dichas fluctuaciones dependen de las propiedades mecano-cuánticas de los componentes a escala nanométrica de la materia viva. Es allí donde un simulador cuántico se vuelve invaluable.
Un simulador cuántico permite, por ejemplo, operaciones prohibidas en sistemas físicos microscópicos, como la inversión temporal, que invierte la dirección de la flecha del tiempo. Los científicos denominan a esto 'teatro' cuántico.
Un simulador cuántico es capaz de crear fenómenos no físicos en el mundo atómico, es decir, fenómenos físicos imposibles. Por ejemplo, aquí un átomo podría actuar como si violase la naturaleza de los sistemas atómicos, es decir, la física cuántica y la teoría de la relatividad. Al igual que sucede en el teatro o en las películas de ciencia ficción, donde los actores muestran comportamientos absurdos que van en contra de lo natural, en este caso, los átomos son obligados a simular acciones absurdas como si se tratara de un actor de teatro o ficción.
Las computadoras nos han dado juegos de increíble realismo, así como simuladores de realidad virtual muy persuasivos. Es más que suficientemente para ponerse paranoico. ¿Cómo diferenciar entre la realidad y una simulación? ¿Es importa en realidad en cuál de las dos vivimos?
Situémonos en el hecho de que estas computadoras podrían ser mejoradas en avanzados simuladores cuánticos, y veremos como la realidad, que no es real, la virtual, puede simular ser mucho más real de lo que hemos visto en estos videojuegos súper avanzados.
No solo realizamos simulaciones para los videojuegos, sino también para investigaciones científicas. ¿Quién dice que dentro de poco no seremos capaces de crear seres virtuales que muestren señales de conciencia? Si alguna vez alcanzamos ese nivel, estaremos desarrollando una enorme cantidad de simulaciones, más allá de nuestro mundo real.
Cada vez más, la teoría cuántica está siendo formulada en términos de información y computación. Algunos especialistas creen que, en su nivel más fundamental, puede que la naturaleza no sea matemática pura, sino información pura: como los ceros y los unos de las computadoras. Si uno mira las entrañas del Universo, la estructura de la materia en su escala más pequeña, se da cuenta que son bits realizando operaciones digitales locales.
Si la realidad es sólo información, entonces nosotros somos así mismo información.
El concepto del «mundo como simulación» toma una vieja diatriba filosófica y le pone el traje de la tecnología.
Por último diremos que numerosos sistemas cuánticos resultan demasiado complejos para calcular sus propiedades. La simulación cuántica permite recrear su comportamiento por medio de sistemas formalmente análogos y fáciles de controlar en el laboratorio. Desde hace unos años, los simuladores han experimentado un auge.